Damas en guerra, de Kristen Wiig
Para los que vimos un poco o bastante de la carrera de Kristen Wiig en Saturday Night Live es gratificante ver que en Bridesmaids, dirigida por Paul Feig, haya desarrollado al máximo sus tópicas preferidas: las ansiedades y perversidades envueltas en delicadas amabilidades de clase media, junto con personajes desbocados e indomables. No será un guión brillante, ni una comedia perfecta, pero sobran escenas para matarse de risa o morirse de vergüenza (y, también, esos tan yanquis pases cómicos escatológicos), desde esa secuencia inicial en la que hace una embarazosa, hilarante y muy femenina revisión del sexo a lo Samantha Jones, hasta la última carcajada de un personaje que deja que imaginemos cómo ha arruinado el happyending; e intenta profundizar en aristas de un casamiento y en la dinámica de una depresión que la hacen más interesante que todo lo que ofrece una Guerra de novias. Los diálogos ganan con un elenco de seis comediantes sólidas (nada de caras bonitas o actrices famosas que "la pasan bien" y no contagian), más algunas graciosas participaciones especiales (como Rebel Wilson y Matt Lucas) que suman unos paréntesis televisivos a la película (quizás, uno de los defectos en la estructura del guión).



