
Apenas volví de vacaciones vi dos películas de directores veteranos (a quienes respeto bastante) que me dejaron con gusto a poco, por no decir que sentí que se olvidaron el pimentero. Así que no les voy a dedicar muchas líneas (no son pésimas, pero rozan lo mediocre).
El sustituto es seguramente la peor película que dirigió Clint Eastwood en los últimos quince años. Rescata una historia poco conocida sobre una mujer que sufre los excesos de poder de la policía de California en la década del 1920, después que desaparece su hijo. El título original es "Desafiante" (Changelling), pero no así lo que vemos. El argumento es demasiado débil y nos da poco para trabajar, a diferencia de los últimos trabajos de Eastwood, que eran más cuestionadores. Aquí nos vuelve espectadores de la cronologia de los hechos que sacaron al personaje (interpretado por la desdeñable Angelina Jolie) de A y lo devolvieron a B. Nada importa mucho, nada interesa demasiado.
Por otro lado, en W me encontré con el Oliver Stone más difuso. Afortunadamente, logra evitar los cliches irónicos sobre el ex presidente de Estados Unidos y junto con Josh Brolin crean un personaje nuevo. Pero su Bush pierde potencia, relevancia. El filme está fragmentado entre varios debates entre sus principales asesores sobre Irak y la vida del mandatario antes de llegar a la Casa Blanca. No está claro cuál es el foco: ¿el personaje o la guerra? Por un lado la invasión a Irak parece fruto de la persuasión los políticos conservadores y por otro tenemos el retrato de un hombre poco inteligente y con un fervor espiritual un poco ingenuo. Las dos líneas del relato están muy disconexas, no invitan a una reflexión común.
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Hace 23 horas










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