Australia, de Baz Luhrmann
Si hoy me preguntás qué es "la magia del cine", contestaría con el título de la película que vi anoche: Australia. Pero es un rótulo bastante pedorro, no dice mucho. Lo puse así, entre comillas, en Google y me tiró 91.900 resultados que dicen cosas distintas. Uno de los primeros links que aparecieron tira esta definición tajante:
La magia del cine es hacer creer al espectador que lo que ocurre en la pantalla es verdadero. Que sus personajes y acciones o sentimientos existen. Que los lugares son reales y que las historias son posibles.¡Pah! Ni cerca. Hoy pienso cualquier otra cosa. En esta película, la magia de Baz Luhrmann consiste en crear un espectáculo artístico grandioso, con unos personajes y una trama absolutamente increíbles (en el sentido de que no podemos creer que lo que sucede en la pantalla sea verdadero), pero con tal inteligencia como para que este exceso de irrealidades ensaye alguna idea sobre el lugar. Nada más verdadero que eso.Aunque el argumento nos recuerde a dramones como África Mia, Pasión por África o En algún lugar de África, aquí los personajes, sus idas-y-venidas son realmente usados para hablar sobre Australia. El lugar no es remitido exclusivamente al paisaje en travellings separadores, sino que es el tema central.Luhrmann construye Australia por la combinación de estereotipos, géneros, tradiciones y productos culturales, sin perder su estilo plástico, teatral y video-clíptico.Y el resultado es un entretenimiento lindo para las ojos, aunque extenso para las piernas (recomiendo ir a versiones con intervalo). Me guardo las secuencias del molino, de la estampida, de la taverna y esa magnifica superposición de músicas y cantos cerca del final. Le vuelvo dar los puntos por actuación a Nicole Kidman, perfecta servidora de este director.Y, como nota al margen, me quedo con la intriga en torno a ese "Such great heights" que suena en la mandolina de uno de los personajes y luego vuelve a escucharse en el metraje. Es una canción de The Postal Service, que yo casualmente conocí a través de un amigo australiano. Y, curiosamente, uno de los compositores tuvo una banda llamada Strictly Ballroom, que a su vez es el nombre de la primera película de Luhrmann. Tremendo laberinto de citas, bien propio del universo luhrmanniano.


Saludos,
Saludos.