
Este fue un año de estrenos con muchos huecos en la cartelera de Buenos Aires, en especial en el segundo semestre. Vi un par de películas menos que en el 2007 (unas 62, aproximadamente). Sin embargo, fue un buen año para el cine argentino, por lo que quiero incluir a varios filmes nacionales entre mis seleccionadas. Sin embargo, por cuestiones mayormente personales (emocionales, vivenciales) mi lista del 2008 está encabezada por una película estadounidense, algo que no ocurría hace tiempo. La acompaña un mix internacional, al que me cuesta jerarquizar y acotar a diez. Así que aquí va una lista de preferencias armada bajo una variedad de parámetros y acompañada por las frases marketineras berretas que plagan este blog:
Antes que el diablo sepa que estás muerto, de Sidney Lumet. "Las potentes escenas pasan de los ojos al pecho; me angustia y desespera".
Election, de Johnnie To. "Baila entre la comedia, el número de acción y el cuadro costumbrista".
Historias extraordinarias, de Mariano Llinás. "Qué lindo redescubrir el placer de escuchar una historia, sólo por el proceso de escucharla".
La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel. "Alegorías nacionales y universales con refinamiento, desafiándonos con lo difuso y lo concreto".
Petróleo sangriento, de Paul Thomas Anderson. "Volvió a seducirme y aterrarme con la cámara al servicio de los personajes".
Leonera, de Pablo Trapero. "Me emociona como ningún otro director argentino".
Los dueños de la noche, de James Gray. "La puesta en escena tiene momentos excelentes y las secuencias de acción y suspenso son geniales".
Batman, el caballero de la noche, de Christopher Nolan. "Nolan saca su arma insignie: el ingenio en el guión".
Rancho aparte, de Edi Flehner. "Exprimiendo al máximo la conversación entre la cámara y el escenario, para transformar a esa habitación cerrada en una fuente inagotable de expresión".
Expiación, deseo y pecado, de Joe Wright. "La adaptación es acertada".
La cuestión humana, de Nicolas Klotz. "Una perturbadora reflexión sobre la historia, la tecnocracia y el lenguaje".
Construcción de una ciudad, de Néstor Frenkel. "Ideal para disfrutar con un mate y unos vigilantes (liberando sonrisas y conteniendo alguna lagrimita)".
El diario de los muertos, de George A. Romero. "Entre los sustos, la sangre y la simpatía que ofrece todo zombie de Romero, el realizador vuelve a insertar sus medidas metáforas".
Y en una segunda lista, las películas que me inspiraron en algún sentido o me brindaron alguna escena disfrutable: El nido vacío, de Daniel Burman, sobre la que, por alguna razón, no escribí nada; Promesas del Este, de David Cronenberg; Juego macabro, de Kenneth Branagh; Una guerra de película, de Ben Stiller; Los crímenes de Oxford, de Alex de la Iglesia; El sueño de Cassandra, de Woody Allen; Aniceto, de Leonardo Favio, y La próxima estación, de Pino Solanas.
La lista maldita vamos a reducirla a un podio (aunque varias están para ser aplastadas a garrotazos): El fin de los tiempos, de M. Night Shyamalan; La otra Bolena, de Justin Chadwick, y Los extraños, de Bryan Bertino.
En fin, un año irregular, con muchas películas mediocres, pero con ese puñado de estrenos excelentes que impactaron duro y con magníficas realizaciones nacionales.
¡Feliz 2009!










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