Ceguera, de Fernando Meirelles
Cegados por el marketing algunos creen que grandes libros siempre dan a luz a grandes películas. Ceguera demuestra que no. Pero tampoco es para tirarla abajo o considerarla una gran decepción. Soy de los que fueron sin haber leído la novela pero con un par de lecturas saramagas encima. En la película de Fernando Meirelles me extrañó no terminar de encontrarme con un personaje encerrado sobre si mismo, recorriendo un entorno de algún modo laberíntico. Me dicen que el libro gira sobre ella. El filme parece más disperso; uno puede transitar por la repulsiva cárcel de ciegos junto a otros personajes. No sé hasta qué punto importa. Pero otras decisiones, quizás más de estilo, le restan fuerza. Hay un gran hincapié en la imagen. Meirelles recurre a tomas cortas, planos cerrados, estética sucia y cámara en mano para armar algunas secuencias videoclípticas (como ya había visto en El jardinero fiel) a las que les falta fuerza emocional. Sin embargo, claro, es un buen espectáculo. Tiene una puesta en escena impactante y la trama trae algunos disparadores atractivos.

