La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel
El tercer filme de la gran Lucrecia Martel no nos defrauda a sus seguidores. Regresa con su Salta, su mundo de clase media, sus señoras 'bien', sus mucamas de mucha presencia y sus niños al límite. Vuelve a trabajar alegorías nacionales y universales con refinamiento, desafiándonos con lo difuso y lo concreto. La mujer sin cabeza - tal vez, al igual que el resto de la filmografía marteliana - es inteligente porque somete al cine a sus reflexiones sobre el mundo, lo restringe a su rol de medio; se escapa de géneros o estilos preestablecidos y no hace de eso un discurso. La película confronta a una mujer que abre los ojos a una sociedad represiva. Y no digo más, porque todo lo que yo cuente será mucho y todo lo que pueda reflexionar será poco. Recomiendo, en cambio, dedicarle tiempo a Martel.


Junto con El Aura, de Fabián Bielinsky, son lo mejor del cine argentino en décadas.
Saludos!
Hernán
Ayer también me acordaba de Bielinsky. Tras su muerte, lo mejor que tenemos es a la Martel. Saludos.
Apoyemos el cine Argentino
saludos
Apoyemos el cine Argentino
saludos
Creo que Lucrecia Martel va a seguir sorprendiéndonos muy gratamente.
Ahora anda metida en El eternauta. Así que podemos esperar otra genialidad sin precedentes.