Ayer nos quedamos durante un buen rato discutiendo sobre Los dueños de la noche, la nueva película de James Gray. El tema central, sin lugar a dudas, es la familia. El protagonista es un tipo que termina metido entre su familia sanguínea (policías católicos) y su familia adoptiva (familia mafiosa rusa). Ahora: mientras que yo leo una mirada que cuestiona las decisiones que toma el personaje en nombre del padre, la ley y Dios, otros ven una infundada sacralización de la institución familiar. Gray es inteligente, pero quizás el guión es un poco confuso. Además, hay diálogos espantosos y la música es bastante mala. Pero la puesta en escena tiene momentos excelentes (la seguidilla de reuniones sociales del comienzo no puede estar mejor filmada) y las secuencias de acción y suspenso son geniales.
En el medio de la película pensé que me gustaría ver un filme bélico dirigido por Gray.











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