Volviendo al ruedo, anoche vi la que, para muchos, es la comedia revelación del otoño. "Volvió el humor inglés", escuché estos días en la radio. Un amigo la tenía en su casa, así que la vi acompañado por sólo dos personas (supongo que es un factor influyente). Y no nos causó mucha gracia (por no decir, ninguna). Oz construye una comedia de enredos bajo la definición más precaria del género: gente que va corriendo de una habitación a otra. Pero Muerte en un funeral tiene dos únicas ideas cómicas generales, y no son muy explotables: 1) hay un frasco de valium con píldoras estupefacientes. 2) el muerto tenía un amante enano (lo que ya se sabe desde el trailer). Lo demás, puro relleno. Puro forzar gags sin ritmo fluido. Puro escupir líneas trilladas en personajes unidimensionales. Y aquí está la diferencia con otras comedias, que sin ser grandes películas, gustaban por la simpatía y empatía de cada mínimo personaje (Notting Hill, Cuatro bodas y un funeral, El divino Ned, Sálvese quien pueda). |
Cumplo con un pedido de mi amigo y digo: Muerte en un funeral es mala. Matthew Macfadyen es pésimo, confirmado. Y, pobre tipo, el discurso que le hacen decir en el climax es tan cursi que mancha. |











1 comentarios:
Coincido. En todo.
Salvo la interpretación de aquel rubiecito que toma las píldoras por equivocación. Es el único "toque de color". Arranca risas.
La peli ES mala.
Brindo por "Yo" que se quedó sin premios en BAfiCI-veo-todo-lo-loco.gov.ar
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