Haneke se copia a si mismo


El reconocido realizador europeo Michael Haneke viajó a Estados Unidos y volvió a filmar Funny games, una de sus primeras películas. En la versión de Hollywood, que aún no se estrenó en Argentina, actúa Naomi Watts. Este video, que encontré un poco de casualidad, compara una de las escenas iniciales de ambas películas. Y se ven muy, muy, muy parecidas.

Esto genera preguntas sobre el valor de las remakes, sobre las decisiones que toma Hollywood respecto al cine que le gusta del resto del mundo. Recuerdo Psicosis, recuerdo varias películas de terror de Asia...
--Algo quedó por decir.

Across the universe, de Julie Taymor

Julie Taymor vuelve a desplegar sus visiones recontra kitsch para contar una historia nutrida de muchas otras historias de los Estados Unidos de los sesenta. Al igual que en Frida, le falla un poco el guión, pero el espectáculo vale la pena. Across the universe es un musical videoclíptico que menciona a la guerra de vietnam, el surgimiento de nuevos sonidos en la música y del arte-pop, las manifestaciones civiles, el uso de drogas psicodélicas, entre otras expresiones contra-culturales de la época. En el medio, claro, un chico se enamora de una chica, etcétera. Algunas de las versiones de las canciones de los Beatles son increíbles, sobre todo, gracias a que Taymor a veces consigue maravillosas composiciones visuales (me gustaron especialmente "Because", "Hey jude", "Let it be" y "Come togehter", entre otras). Es un lindo espectáculo para subir el volumen.


Los actores cantan bastante bien (lo que no es muy común). Además, aparecen Salma Hayek, Joe Cocker y Bono (en una gran cita a Tom Wolfe).

El trailer:



--Algo quedó por decir.

10° Bafici: un balance con retraso

Alguien me pidió que le hiciera un balance del festival. Así que finalmente me hice tiempo para saldar esta deuda pendiente. Y el resultado es más o menos este: El décimo aniversario del festival internacional de cine independiente de Buenos Aires BAFICI llegó en tiempos turbulentos, pero volvió a sobrevivir.

En primer lugar, con el cambio en diciembre del gobierno en la Ciudad de Buenos Aires, el BAFICI, para algunos, había sido puesto en peligro. La gestión encabezada por Mauricio Macri parecía no tener pautas claras sobre qué se haría con el festival que responde al gobierno porteño, uno de los dos más importantes del país. El primer contratiempo fue la partida de Fernando Martín Peña, que había estado al frente de la novena edición del evento (y durante el año pasado preparó la décima) y que se despidió de su cargo con una resonante carta pública a fines del 2007. Entonces, el crítico Sergio Wolf fue designado para comandar la muestra, que se organizó, en sus palabras, “en medio de las tormentas”.

En segundo lugar, en el 2008 el BAFICI antecedió al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata por primera vez en varios años. El evento marplatense, otro gran festival argentino pero que depende del INCAA, se realizará en diciembre. Esto pudo suponer algunos cambios para el Bafici: el público cinéfilo estaba más ávido de un festival y muchas películas, que no quieren esperar a fin de año, lo eligieron para presentarse en Argentina. En otras oportunidades, BAFICI y Mar del Plata habían competido por incluir a ciertos filmes en sus grillas. Tal vez sea esa la razón por la que en el décimo Bafici aparecieron títulos que no parecen contar con el carácter independiente (o alternativo, innovador, original) particular de esta muestra: Shine a light, de Martin Scorsesse (ya estrenada); I’m not there, de Todd Haynes, sobre Bob Dylan; o la remakes por encargo Funny games y El globo rojo, de Michael Hanneke y Hou Hsiao Hsien, respectivamente; o producciones comerciales asiáticas de poco vuelo creativo, como The show must go on, de Jae-rim Han, entre otras.

Sin embargo, personalmente, he encontrado pequeñas y grandes satisfacciones en las principales secciones del festival. En la Competencia Internacional, disfruté mucho de Yo. En la competencia Cine del Futuro, conformada por operas primas, encontré algunas pequeñas grandes películas de distintas latitudes. De Filipinas, Tirador; de Brasil, Ainda orangotangos; y de Francia, La France. Y, en la sección Trayectorias, me deleité con Stellet Licht y con En la ciudad de Sylvia.

Pero lo más gratificante probablemente haya sido poder dar inicio y cierre al festival con dos muy buenas películas nacionales. En la primera jornada se presentó Construcción de una ciudad, que tuvo una buena recepción del público, se llevó una Mención Especial del Premio ACCA y que se acaba de estrenar en salas. Y el último día se pudo ver Historias extraordinarias, que ganó el Premio del Público a la Mejor Película Argentina y el Premio Especial del Jurado Kodak-Cinecolor. La película encantó a la audiencia (en mi función nadie abandonó la butaca en las cuatro horas que dura), para algunos debería haber triunfado en la Sección Oficial Argentina, para otros debería haber participado en la Sección Oficial Internacional. Es un inmenso espectáculo que generó polémica, ya que, pese a sus dimensiones, fue producido con muy poco dinero y sin el apoyo del INCAA.

Es difícil evaluar la calidad de una muestra de cine con tantas películas, pero lo que es innegable es que el BAFICI logró nuevamente tener propuestas para satisfacer a los amplios paladares cinéfilos. Entonces, hay razones para celebrar los diez años y sobran motivos para pedir algunos años más.
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Los dueños de la noche, de James Gray


Ayer nos quedamos durante un buen rato discutiendo sobre Los dueños de la noche, la nueva película de James Gray. El tema central, sin lugar a dudas, es la familia. El protagonista es un tipo que termina metido entre su familia sanguínea (policías católicos) y su familia adoptiva (familia mafiosa rusa). Ahora: mientras que yo leo una mirada que cuestiona las decisiones que toma el personaje en nombre del padre, la ley y Dios, otros ven una infundada sacralización de la institución familiar. Gray es inteligente, pero quizás el guión es un poco confuso. Además, hay diálogos espantosos y la música es bastante mala. Pero la puesta en escena tiene momentos excelentes (la seguidilla de reuniones sociales del comienzo no puede estar mejor filmada) y las secuencias de acción y suspenso son geniales.

En el medio de la película pensé que me gustaría ver un filme bélico dirigido por Gray.
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Estrenos destacados del 1 de mayo de 2008

Ante la cantidad de trabajo y la escasez de cine (y por otras yerbas), ando medio desconectado. Lo que es seguro es que mañana llegan varios títulos tentadores. Para empezar, el muy recomendable documental Construcción de una ciudad, de Néstor Frenkel, es una joyita. Además, se estrena Los dueños de la noche, la segunda película del trío Gray - Wahlberg - Phoenix, con críticas dispares.


Trailers.

Construcción de una ciudad:



Los dueños de la noche:



Considerando el feriado, vale la pena tener en cuenta esta información:

Mañana
A pesar del feriado, se renueva la cartelera

Habrá estrenos y algunas salas abiertas


LANACION.com | Espectáculos | Miércoles 30 de abril de 2008



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Muerte en un funeral, de Frank Oz

Volviendo al ruedo, anoche vi la que, para muchos, es la comedia revelación del otoño. "Volvió el humor inglés", escuché estos días en la radio. Un amigo la tenía en su casa, así que la vi acompañado por sólo dos personas (supongo que es un factor influyente). Y no nos causó mucha gracia (por no decir, ninguna). Oz construye una comedia de enredos bajo la definición más precaria del género: gente que va corriendo de una habitación a otra. Pero Muerte en un funeral tiene dos únicas ideas cómicas generales, y no son muy explotables: 1) hay un frasco de valium con píldoras estupefacientes. 2) el muerto tenía un amante enano (lo que ya se sabe desde el trailer). Lo demás, puro relleno. Puro forzar gags sin ritmo fluido. Puro escupir líneas trilladas en personajes unidimensionales. Y aquí está la diferencia con otras comedias, que sin ser grandes películas, gustaban por la simpatía y empatía de cada mínimo personaje (Notting Hill, Cuatro bodas y un funeral, El divino Ned, Sálvese quien pueda).

Cumplo con un pedido de mi amigo y digo: Muerte en un funeral es mala.

Matthew Macfadyen es pésimo, confirmado. Y, pobre tipo, el discurso que le hacen decir en el climax es tan cursi que mancha.

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Historias extraordinarias, de Mariano Llinás

BAFICI 2008 - Ayer cerré el festival con la espectacular experiencia que preparó el director Mariano Llinás (y que recibió un par de premios). Historias extraordinarias es un paseo por la provincia de Buenos Aires, un puñado de intrigas y de observaciones costumbristas. Tres personajes corrientes se encuentran involucrados en aventuras mínimas y tres narradores (Hendler, Minujín y V.Llinás) nos relatan sus historias con lujo de detalles y exageraciones (y, siempre que pueden, adelantándonos la trama); parece una novela de Auster, o una antología de Borges, o de Bioy, fecundados in vitro con Soriano. O quizás nada de eso, y sólo es Llinás creando una mitología bonaerense, y logrando contar historias mucho mejores que las de Tarantino (aunque las dinámicas se parezcan). Y qué lindo redescubrir el placer de escuchar una historia, sólo por el proceso de escucharla. Qué tanto importa el final, o si es cierta. Lo que disfrutamos es todo el proceso, el irse por las ramas, los comentarios al margen y el colorido de cada personaje y lugar relatado.


No, Historias extraordinarias está lejos de ser perfecta (y sentí que tenía varias desprolijidades, algunas de las cuales presumo que corregirán en el futuro) pero es fresca y atrapa y divierte. Increíblemente, dura cuatro horas, tiene dos intervalos, pero nadie abandonó la sala. No sé cómo planean estrenarla: ¿será en dos o tres entregas? ¿La convertirán en una serie? ¿No la estrenarán en lo absoluto?

Fue la última función del filme en el Bafici, y Llinás estuvo con algunos de los técnicos y protagonistas en la sala para presentarla de esta manera:



(Estoy agotado).

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